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La Cruz de Malta
Cuatro Brazos: Las Virtudes Cardinales
Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza
Ocho Puntas: Las Bienaventuranzas
Bienaventurados los Pobres de Espíritu, porque de ellos es el Reino de
los Cielos.
Bienaventurados los que Lloran, porque ellos serán Consolados.
Bienaventurados los Mansos y Humildes de Corazón,
porque ellos
poseerán la tierra.
Bienaventurados los que tienen Hambre y Sed de Justicia, porque ellos
serán saciados.
Bienaventurados los Misericordiosos, porque ellos alcanzarán
misericordia.
Bienaventurados los Limpios de Corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la Paz, porque ellos serán
llamados Hijos de Dios.
Bienaventurados los Perseguidos a causa de la Justicia, por que de ellos
es el Reino de los Cielos.
Nuestra Señora de Filermo
La Virgen María, en la advocación de Nuestra Señora de Filermo, es
un icono que los Caballeros Hospitalarios encontraron durante su
estancia de dos siglos en la isla de Rodas. Tras el sitio de Rodas, y durante
el establecimiento en la isla de Malta, el icono de la Virgen de
Filermo les acompañó, cantando sus hijos en su honor el himno Tu spes
afflictiis, Sola Salus (Tu esperanza de los afligidos, Tu única salud).
Tras los diversos avatares que sufrió la Orden, la imagen original se encuentra
hoy en el Museo Nacional de Cettinye, en Montenegro. El nombre de Filermo, etimológicamente significa "amor por la soledad".
¡Nada más apropiado para una monja contemplativa!
San Juan Bautista: el Precursor
San Juan Bautista era primo de Nuestro Señor. Dicen los Evangelios que,
"el niño crecía y se fortalecía en virtud y delante de Dios", cuando empezó a
predicar y a bautizar en las orillas del río Jordán. En pleno auge de su fama y
prestigio, Nuestro Señor se hizo bautizar por él antes de comenzar su vida
pública.
No pocos discípulos habían comenzado su camino con las enseñanzas
del Bautista y más tarde, cuando discretamente fue quedando en un
segundo lugar, nos queda su frase "Conviene que El crezca y yo disminuya".
Hay que destacar que San Juan Bautista murió dando testimonio de martirio
ante la injusticia y la inmoralidad. No en vano la defensa de la Fe es aún
hoy día parte del lema de la Orden.
El Beato Gerardo
Gerardo naciò entre 1035 y 1040, algunos dicen que en una noble familia de Provenza, o más probablemente, en el Sur de Italia, en Amalfi, donde las poderosas familias patricias mantenjan estrechos vínculos con Tierra Santa, habiendo ya fundado en Jerusalén monasterios y pequeñas casas para la acogida de peregrinos.
Es posible que las terribles amenazas de las invasiones Normandas impulsaran al joven Gerardo en su camino a la vocaciòn, pero es aún más probable que empezara cuando Gerardo viajó a Jerusalén para atender a los peregrinos, influenciado por un mercader llamado Mauro.
Desarrollaba esa labor allí sin grandes dificultades du rante el periodo de regencia del Califa de El Cairo hasta 1071 en que Jerusalén fue tomado por los Turcos. La persecución de los cristianos y los obstácolos puestos a los peregrinos provocaron la conquista de Jerusalén por Godofredo de Bouillon el 15 de Julio de 1099. Gerardo ayudó a los Cruzados dándoles informaciónes y alimentos.
La leyenda dice que el pan que Gerardo tiraba desde lo alto de las murallas de Jerusalén a los cristianos que estaban asediando a la ciudad se convirtió en piedras tan pronto como fue descubierto. Seguidamente Gerardo acomentió la construcción de un gran hospital y ese nombre, “Hospital”, se transformó en el verdadero nombre de su cofradia. Gerardo poseía un extraordinario talento orgariizativo: construyó una hospedería para peregrinos y una Iglesia en honor de San Juan Bautista; gestionó la administración, la acogida, el alojamiento y la asistencia pastoral para innumerables peregrinos. Cuidaba de los heridos y los enfermos, por lo que, aún en esos tiempos, fue conocido como “El Sefior de los Enfermos”.
Parece que el propio Gerardo organizó peregrinaciones a Tierra Santa, cuyos puntos de partida pudieron ser las ramas de la Orden en Italia y en el sur de Francia. Con estas peregrinaciones Gerardo ya dio entonces una gran dimensión Europea a su comunidad. El 15 de Febrero de 1113, el Papa Pascual II puso el “Hospital de Jerusalén” bajo la protección de la Santa Sede. También ayudaron a Gerardo los Reyes de Jerusalén, Portugal, Castilla y León, asi como muchos príncipes y obispos.
Gerardo murió el 3 de Septiembre de 1120. Está claro que sus directrices y su ejemplo inspiraron la que, por tradición, se considera la primera Regla escrita de la Orden “del Hospital de Jerusalén”, promulgada por Raymond de Puy entre 1145 y 1153.
La novena en honor del Beato Gerardo se ofrece de manera particular para la Orden y para todas sus obras, junto con la
se ofrece de manera particular para la Orden y para todas sus obras, junto con la oración especialmente urgente a favor de las vocaciones a la vida consagrada.
De este modo, pedimos ser como los primeros Apóstoles en Pentecostés: “...todos éstos concordes y constantes se entregaban a la oración en unión con el grupo de mujeres (Galileas) y con Maria la Madre de Jesús y los hermanos de Jesùs...”, (vea Hechos Ap.1,14), es decir, con sus familiares más prójimos (sus “hermanos”, según la antigua usanza linguistica de la época), y con todos aquellos que por medio del bautismo se han hecho hermanas y hermanos del Kyrios, del Señoor, de Enmanuel, del Salvador, del Redentor, del Cristo Resucitado.
Misión
La espiritualidad sanjuanista se concreta en el lema "Tuitio Fidei et
Obsequium Pauperum", defensa de la Fe y atención a los más pobres y
enfermos. En su rama femenina, las monjas sanjuanistas utilizan el lema
"Pro Fide et Utilitate Hominum", por la Fe y al servicio de los hombres.
Los rasgos del carisma sanjuanista se pueden concretar en: la figura de San Juan Bautista, con su misión y virtudes; la Virgen María, en el Misterio de la Natividad; la hospitalidad dentro de la forma de vida contemplativa; y el misterio pascual del Señor, consumado en Jerusalén.
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